Instituto Cardenal Stepinac
Obra de los Padres Franciscanos Croatas
50º Aniversario 1961 - 2011
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TRIENIO DE FESTEJOS - Año 2010
Conmemoración por la Solemnidad de San Francisco de Asís (4 de octubre) y por el 50° aniversario del fallecimiento del Cardenal Luis Stepinac
Continuando con el Trienio de Festejos por el 50° aniversario del Colegio, en el 2010 se ha hecho memoria por los 50 años del fallecimiento del Cardenal Stepinac; y el día 4 de octubre, Solemnidad de San Francisco de Asís, el colegio recibió la visita del Cardenal, Mons. Estanislao Karlic y del Sr. Obispo, Mons. Luis Guillermo Eichhorn.
No le tengan miedo a estudiar
Proclamó Mons. Karlic al alumnado. “Más bien, tengan miedo a la vagancia, a la ignorancia, porque si son ignorantes, serán esclavos”, advirtió.
“Yo no quiero ser esclavo. En la escritura, ser hijo es igual a ser libre. Los hijos de Dios son libres. Para ser hermanos tenemos que vivir la libertad. Libertad que se define como la capacidad de amar y de hacer el bien. Libertad que es no pelear para ver cómo se puede pisar a los demás, sino, pelear para ver cómo se pueden hacer mejor las cosas”.
El pecado no quiere tener trabas para su maldad, nosotros no queremos tener trabas para nuestra bondad. “Estamos aquí para dar gracias a Dios que nos amó tanto, que nos mandó a su Hijo para que nos amara hasta la muerte. Pero Dios no quiso solamente mandar a su Hijo, quiso mandarnos a sus hijos que había creado en el mundo. En la santa y sabia edad media, nacía San Francisco.
El Señor nos regaló a San Francisco, porque Él no responde sólo con palabras, lo hace también con personas. Sus respuestas a las inquietudes del hombre serán siempre señalando a Jesucristo y a los Santos del momento.
Ustedes aquí tienen una gran respuesta. Primero, en vuestros hogares, papá y mamá; y en el colegio, quienes están al frente del mismo y de las clases”.
Mons. Karlik remarcó que la gran preocupación debe ser que cada uno se sienta querido. “La primera palabra es la persona, la primera palabra expresada debe ser el amor, el deseo de bien. Lo primero que tenemos que darnos es la amistad. Esta es la actitud de vida que queremos para la Argentina.
Dios nos regaló a San Francisco y enseñó al mundo que lo que más vale en el hombre, es su corazón. Este es el hombre que queremos para la Argentina, para esta ciudad, para este Colegio. Dios continúa hablándonos con San Francisco, que siempre será un maestro por su vida.


Y más aquí, Dios continúa hablándonos. Hay mártires en nuestros días. Uno de ellos es el Cardenal Luis Stepinac. Dio su vida por su fe. Le quisieron torcer el corazón, pero no lo lograron, entonces lo mataron. Recientemente han matado Obispos en China, Padres Trapenses en Argelia, Sacerdotes en Turquía. Son de la raza del Evangelio, una raza que no es diferente a la nuestra. Hoy, cualquiera de nosotros por la gracia de Dios somos capaces de ese valor, que se lo demuestra no mintiendo, no aceptando la mentira, la trampa. La verdad absoluta cuesta, pero los hará felices, enteros, los va a defender la conciencia que defendió tanto el Cardenal Newman, que acaba de beatificar el Papa Benedicto.




El grande no es el avivado, la persona buena no es el sobrador, el que safa. No busquemos la vida fácil, busquemos la vida linda. Juguemos a la vida, al amor, a la eternidad. El que es amigo y ama de verdad, está construyendo la eternidad.
Dios nos habló por su Hijo, por San Francisco y por el Beato Luis Stepinac. Hablemos nosotros por lo que somos, miremos a los buenos y confrontemos a quienes quieren llevarnos por mal camino. Entreguemos la vida sólo a Dios. No adoremos dioses falsos, como lo son el dinero, el poder y el placer”, subrayó.
Y al concluir, llamó a vivir contentos porque “Dios nos ama, y hoy queremos amarle. Cantemos a Dios y cantemos el destino de santidad que tenemos todos los hombres, a donde se quiere ayudar a llegar en este Instituto, que es casa de Dios y de sus hijos”.
Fieles a Cristo, a la Iglesia y a la Patria
Durante el acto de homenaje al Cardenal Stepinac que se realizó luego de la Eucaristía presidida por Mons. Karlic, para recordarlo y darle gracias a Dios por haberle dado a la Institución tan grande Patrono, el P. Berislao Ostojic llamó a volver a recuperar el amor a Cristo, a la Iglesia y a la Patria.

Explicó que el Instituto, creado un año después de su fallecimiento, lleva su nombre en reconocimiento por su fidelidad, que hizo que nadie ni nada pudiera torcer su camino de fidelidad a su Maestro Divino. De fidelidad a la Iglesia: Cuando le propusieron darle todos los honores con tal que se separara de la Iglesia de Roma, presidida por el Sucesor de Pedro, se mantuvo fiel a esa cátedra de la verdad, por eso el Papa Pío XII lo elevó a Cardenal.
Nunca pudo recibir el capelo cardenalicio, porque el gobierno comunista le permitía salir de su patria con la condición de que no volviera nunca más. “Yo me quedo con mi gente, aunque tenga que morir aquí”, dijo entonces. Por lo tanto, además de fidelidad a la Iglesia, fidelidad a su patria.

“Aprendamos de él, el amor a la patria con obras y de verdad”, señaló el P. Ostojic, invitando a los docentes a conocer mejor la vida del Beato Stepinac para darla a conocer. “El Cardenal Luis Stepinac desde la Patria del Cielo junto a Dios, nos dice que es posible ser fiel a Cristo, a la Iglesia y a la Patria”, enfatizó.
Todo para Cristo
“Mirar a San Francisco y al Beato Stepinac, es mirar a hermanos nuestros que se encontraron con Jesús, que sintieron en su corazón la mirada y el amor del Señor y lo siguieron sin vacilar, poniendo en Él toda la confianza y toda su entrega. Todo para Jesús. Y Él va mostrando el camino, que es una amistad que cada vez se va haciendo más profunda, más intensa, más hermosa”, subrayó el Sr. Obispo, durante la Misa que presidió por la tarde.

 
“Y para encontrarnos con Él, nos ha dejado el tesoro hermoso de la Eucaristía. En la Misa, Jesús nos habla; es su Palabra que tiene que resonar en nuestros corazones, que tenemos que recibir para vivirla y encarnarla en nuestras vidas. En cada Misa, el Señor nos hace encontrar con todos sus hermanos, la comunidad de los amigos de Jesús.
En cada Misa el Señor se da a nosotros como alimento, como Pan de Vida. Tenemos que abrirle el corazón y decirle gracias Señor porque estás cerca de nosotros. Y pedirle que podamos encontrarlo y descubrir su amistad, como lo hicieron San Francisco y el Cardenal Luis Stepinac”, finalizó.
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