Instituto Cardenal Stepinac
Obra de los Padres Franciscanos Croatas
50º Aniversario 1961 - 2011
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TRIENIO DE FESTEJOS - Año Jubilar 2011
Bendición del patio y de las nuevas instalaciones del Técnico
Dando inicio a su Año Jubilar, la comunidad educativa Cardenal Stepinac pidió las gracias y bendiciones del Señor para el patio y los nuevos talleres del Técnico, recientemente construidos. Las nuevas instalaciones fueron erigidas sobre el lugar que ocupaban antiguamente las caballerizas, que fueron usadas como primeras aulas en los humildes comienzos, hace 50 años.

Ante una gran concurrencia, el Sr. Obispo de Morón, Mons. Luis Guillermo Eichhorn, presidió la ceremonia, concelebrando con los Padres Berislao y Jordán Ostojic, quienes conducen pastoralmente la comunidad.

La Inspectora de DIPREGEP, Marta Foye expresó su alegría por la presencia de tantos papás que puso de manifiesto el vínculo que hay entre las familias y los alumnos, con la Institución. "Si no tuviéramos el acompañamiento de las familias con su presencia, con su estímulo, con el estar, con el venir y escuchar a los docentes; y de las autoridades que están constantemente pensando en los alumnos y sus maestros, no podríamos llegar a la producción de una educación con calidad", subrayó, agradeciendo el hecho de que el Obispado y la provincia de Buenos Aires con su política educativa, trabajen unidos para lograr la inclusión y la calidad "para el bien de nuestros niños. Para que todos tengamos una sociedad mejor".
“Demos gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterno su amor”
Al referirse durante la Homilía a las Bodas de Oro del Establecimiento Educacional, el Sr. Obispo remarcó que el Colegio nace a la vida como una expresión de la voluntad de servir a la comunidad a través de la educación, ayudando al crecimiento y la promoción de tantos jóvenes que han pasado y pasarán por estas aulas; y como una expresión de agradecimiento de los Frailes, porque Argentina ha recibido a estos religiosos croatas y a tantos compatriotas suyos.
Por eso, este año será un año de gratitud, de hacer memoria y recordar las etapas del Colegio, con un corazón lleno de amor y acción de gracias a Dios.

En los textos bíblicos proclamados, se observa como el corazón del pueblo de Dios se eleva en acción de gracias. Y los diez leprosos curados por Jesús, son signo de la humanidad sufriente, marginada, sin futuro, condenada a vivir sin ningún tipo de ayuda. Jesús los cura en un acto que pone de manifiesto la misericordia de Dios, y uno de ellos vuele y le da las gracias. “Cómo ¿No eran diez? Y uno solo vino a dar gracias. Y los otros nueve ¿Dónde están?”, pregunta Jesús.
“Es una pregunta que todos debemos hacernos, porque Dios, que es amor, nos ama y continuamente nos regala la vida que tenemos, nuestra capacidad de amar, nuestros pensamientos e ilusiones, todo.
A veces, ni pensamos en Él, como los nueve leprosos que fueron sanados. Reincorporados a la vida y a la sociedad, no tuvieron tiempo de dar gracias a Jesús. Vivimos y gozamos de los bienes que Dios nos da, y a veces, no tenemos tiempo de agradecerle al Señor.
Qué importante es ser agradecido, saber dar gracias, especialmente a Dios, que nos ha regalado todo lo que tenemos y lo único que nos pide, es que lo amemos profundamente y con un corazón agradecido. Siempre debemos dar gracias al Señor, que es bueno y misericordioso, porque ha movido el corazón de tanta gente para la concreción de este Colegio que hoy podemos gozar”, resaltó Mons. Eichhorn.
Compromiso para el Año Jubilar:
Concluyó exhortando a que este Año Jubilar, sea un año de acción de gracias, pero también, de asumir cada uno el compromiso del proyecto de Dios de tener un corazón lleno de alegría, esperanza y de paz, e irradiar esos sentimientos a todos los hermanos, dando siempre gracias al Señor por todos sus dones.
Somos capaces de ver más lejos,
pero es gracias a los que nos precedieron y sostienen
Desde tiempos de Moisés el pueblo judío dio inicio a lo que hoy se conoce como “Año Jubilar o Año Santo”, cuando mandó a los Israelitas lo siguiente: “Declarareis Santo al año cincuenta…” (Levítico 25,10). La Iglesia Católica retoma esta costumbre con el Papa Bonifacio VIII en el 1300, con algunas variaciones.
“Nuestro Año Jubilar se caracterizará especialmente, por la gratitud al Dios providente que nos dio todo lo que tenemos, admiramos y apreciamos. Y a nuestros predecesores: Sacerdotes Franciscanos Croatas y laicos comprometidos, que dieron muestras concretas de amor hacia nuestro querido Colegio y a los chicos que el mismo albergó”, señaló el P. Jordán Ostojic, al hacer uso de la palabra.

Se trata de una historia admirable con sus luces y sus sombras; sus momentos de gozo y de dolor; de alegrías y tristezas; con sus fortalezas y debilidades. Pero con un pasado glorioso, fundado, cimentado y construido sobre el sólido fundamento que es Cristo. Su rica historia ha cobijado incontables generaciones que se han visto enriquecidas con la siembra de la Palabra de Dios, de los Sacramentos, y por supuesto, de las ciencias humanas. Pero, sobre todo, se ha visto jalonada por ejemplos de santidad, de generosidad y de humanidad de Sacerdotes Franciscanos y de laicos.
Por esto, el P. Jordán trajo a la memoria las palabras del gran San Bernardo de Claraval, y que luego volcara en su mundialmente famoso libro “Pensamientos”, el gran físico y filósofo Blas Pascal: “Nosotros somos enanos de pié, sobre hombros de gigantes. Somos capaces de ver más lejos, pero es gracias a los que nos precedieron y sostienen”.
¿Cómo ha surgido y se ha mantenido esta obra a lo largo de sus cincuenta años, a pesar de las grandes dificultades que ha debido atravesar y continúa atravesando? “Porque es obra de Dios, no de los hombres”, resaltó el P. Ostojic.
La elección del lugar para dar inicio al Año Jubilar, no fue circunstancial o casual. Tuvo un motivo profundamente histórico, ya que en el mes de marzo del año 1961, hace justamente cincuenta años, allí, en esas aulas (hoy talleres) se inició la historia de la Escuela, Templo, Hogar que es el querido Instituto Cardenal Stepinac.
150 niñas y niños alegraron el lugar en aquel entonces. Hoy, lo alegran los 1.500 alumnos que lo componen. “Alumnos, amen a su Escuela. Ella ha sido creada y fundada para ustedes. Cuando egresen o pasen por sus aulas, siéntanse orgullosos de haber pertenecido a la gran Familia del Cardenal Stepinac. Papás, apoyen con todas sus fuerzas a este, que es el segundo hogar de sus hijos. Sres. Directivos, Docentes y personal en general, acompáñenos en la ardua pero hermosa tarea de formar y atender desde el amor a nuestros chicos. Entre todos, preparémosles un mundo mejor del que están viviendo”, enfatizó el P. Jordán
Y para finalizar, exclamó que el maravillosos legado que han dejado quienes los precedieron, anima e invita a todos a aceptar con el mismo amor, espíritu de sacrificio y generosidad, con idéntico entusiasmo, la misma fe y confianza en Dios, todo aquello en lo que ellos dieron ejemplo. A continuar a pesar de las ingentes dificultades, esta maravillosa historia que ellos mismos iniciaron e impulsaron. Por eso, a ellos dirigió la alabanza por parte de la Sabiduría de Dios, expresada en el Eclesiástico: “Voy a hacer el elogio de los hombres de bien, de la serie de nuestros antepasados…” (44,1).
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