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A continuación ofrecemos una serie de oraciones seleccionadas por nuestro departamento de catequesis

Oraciones Simples

- Padre Nuestro
- Ave María
- Credo
- Gloria

Oraciones a la Santísima Virgen María

- Bendita sea tu Pureza
- Oración de San Bernardo
- Siete Gracias...
-¿ Como rezar el Rosario?
- Salve

Virgen de la Paz

- Reina de la paz...
- Oración por la Paz
- Plegaria por un enfermo

Oraciones a Jesucristo

- Alma de Cristo
- Yo Pecador

Sagrado Corazón de Jesús

- Acto de Confianza en el Corazón de Jesús

Espíritu Santo

- Oración para todos los días
- Oración al Espíritu Santo

Oraciones Franciscanas

- Saludo a la Bienaventurada Virgen María
- Saludo a las Virtudes
- Alabanzas del Dios Altísimo

Otras Oraciones

- Consolación en la Angustia
- Oraciones del Matrimonio
- Oraciones por los Hijos
- Oración de la Esperanza
- Oración de la Fe
- Oraciónes de la mañana y de la noche

 

Padre Nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

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Ave María

Dios te salve María
llena eres de gracia
el Señor es contigo
bendita eres entre todas la mujeres
y bendito el fruto de tu vientre Jesús
Santa María, madre de Dios
ruega por nosotros
los pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte
Amén.

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Credo

Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un Solo Señor Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros los hombres, bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de maría la Virgen, y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato,
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,
que procede del padre y del Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

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Gloria

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como en un principio ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

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Bendita sea Tu Pureza

Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada, María,
te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.
¡Mírame con compasión!
¡No me dejes, Madre mía!

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Virgen

Oración de San Bernardo

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes! Y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, ¡oh Madre de Dios!, mis humildes súplicas, antes bien, inclinad a ellas vuestros oídos y dignaos atenderlas favorablemente.

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Siete Gracias que La Santísima Virgen concede a las almas que le honran diariamente, meditando sus dolores, con el rezo de siete Avemarías. (Santa Brígida).

1-Pondré paz en sus familias.
2.-Serán iluminadas en los divinos Misterios.
3.-Las consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
4.-Les daré cuanto me pidan, con tal que no sea opuesto a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.
5.-Las defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de la vida.
6.-Las asistiré visiblemente: en el momento de su muerte y verán el rostro de su Madre.
7.-He conseguido de mi Divino Hijo que, cuantas propaguen esta devoción, sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados y mi Hijo y Yo seremos su consolación eterna y alegría.

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¿Como rezar el Rosario?

Por la señal...
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Misterios gozosos
(Lunes y jueves)

1. La Encarnación del Hijo de Dios.
2. La Visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén.
4. La Purificación de Nuestra Señora.
5. El Niño perdido y hallado en el Templo.

Misterios dolorosos
(Martes y viernes)

1. La Oración del Huerto.
2. La Flagelación del Señor.
3. La Coronación de espinas.
4. La Cruz a cuestas.
5. Jesús muere en la Cruz.

Misterios gloriosos
(Miércoles, sábados y domingos)

1. La Resurrección del Señor.
2. La Ascensión del Señor.
3. La Venida del Espíritu Santo.
4. La Asunción de Nuestra Señora.
5. La Coronación de María Santísima.

Después de cada misterio se reza:

Rosario

Gloria al Padre...
María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestro enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Al terminar los cinco misterios:

Dios te salve, María, Hija de Dios Padre, llena eres de gracia...
Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo, llena eres de gracia...
Dios te salve, María, Esposa de Dios Espíritu Santo, llena eres de gracia...

Letanía de la Santísima Virgen María

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos
Dios, Padre celestial
Dios, Hijo Redentor del mundo
Dios, Espíritu Santo
Trinidad santa, un solo Dios
Santa María
Santa Madre de Dios
Santa Virgen de las Vírgenes
Madre de Cristo
Madre de la Iglesia
Madre de la Divina Gracia
Madre purísima
Madre castísima
Madre y Virgen
Madre sin mancha
Madre inmaculada
Madre amable
Madre admirable
Madre del buen consejo
Madre del Creador
Madre del Salvador
Virgen prudentísima
Virgen digna de veneración
Virgen poderosa
Virgen acogedora
Virgen fiel
Ideal de santidad
Trono de sabiduría
Causa de nuestra alegría
Templo del Espíritu Santo
Obra maestra de la gracia
Modelo de entrega a Dios
Rosa escogida
Fuerte como la torre de David
Hermosa como torre de marfil
Casa de oro
Arca de la Nueva Alianza
Puerta del cielo
Estrella de la mañana
Salud de los enfermos
Refugio de los pecadores
Consoladora de los tristes
Auxilio de los cristianos
Reina de los Ángeles
Reina de los Patriarcas
Reina de los Profetas
Reina de los Apóstoles
Reina de los Mártires
Reina de los confesores de la fe
Reina de las Vírgenes
Reina de todos los Santos
Reina concebida sin pecado original
Reina llevada al cielo
Reina del Santo Rosario
Reina de la Familia
Reina de la paz.

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Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia;
vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A ti clamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este
valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de Nuestro Señor Jesucristo.

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Reina de la paz...

¡Paz, paz y solo paz! Debe reinar la paz entre el hombre y Dios y entre los hombres. ¡Conviértanse! ¡Regresen a Dios! Mi llamado a la conversión es urgente. Soy la Reina de la Paz y vengo a llevarlos a Jesús. Abandónense totalmente a El y no teman nada. Dejen que Yo los guíe hasta Dios. Oren y ayunen por la paz del mundo, por la paz en sus corazones, en sus familias, en su tierra. No dejen de orar. Oro con ustedes y por ustedes, pero necesito sus oraciones. Oren con el corazón. Por eso perdonen, reconcíliense. Toda oración que viene del corazón es agradable a Dios. En la oración esta la salvación. Oren hasta que la oración se vuelva alegría. Recen el Rosario, cada día, solos, en grupos, en familia. Dios le ha dado poder al Rosario. No hay situaciones por difíciles que parezcan que no se resuelvan con la oración. ¡Arrepiéntanse! Confiesen al sacerdote todos sus pecados. Hagan una confesión al menos una vez al mes. Asistan y vivan la Misa. Allí Jesús se da en sacrificio de amor por ustedes. Allí esta su Pasión y Resurrección. El es Dios y es el camino al Padre. Ábranle sus corazones. Confíen en El. Adoren a Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. Pidan todos los días los dones del Espíritu Santo. Lean la Biblia. Lean San Mateo, cap. 6 vers. 24 al 34. ¡Oren, oren, oren! ¡Gracias por responder a mi llamado!...

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Oración por la Paz

Maria, Madre de Dios, Madre Mía, Reina de la Paz,
pide a tu Hijo Jesús me conceda el don de la paz.
Ora por mi para obtener paz: paz en mi corazón,
paz en mi mente y alma, paz en mi familia,
paz con todos aquellos que encuentro en mi camino,
la paz de Jesús.

Jesús, mi Señor y Salvador, mi hermano,
Rey de la Paz, acudo a Ti con Maria, Reina de la Paz,
para pedirte humildemente el don de la paz.
Derrama sobre mi tu Espíritu Santo de la Paz.

Concédeme la paz, Jesús; paz dentro de mi,
paz en mi familia, paz en cada día de mi vida.
Da la paz a mi país y a cada nación.
Paz para todos; paz en el mundo.

Jesús, mi mediador con el Padre,
llévame al Padre para orar por la paz.
Padre, Padre de Jesús, nuestro Padre, mi Padre,
vengo a ti con tu Hijo Jesús. En El, con El,
y a través de El oro por la paz. Amen.

Padre Herbert Faricy

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Reina de la Paz

 

Plegaria por un enfermo

El 22 de junio de 1985 la Sma. Virgen, dictándole a Jélena Vasilij la oración por un enfermo, le dijo:
"Queridos hijos: ¡La oración más hermosa que pueden rezar por un enfermo es precisamente ésta!".
La Virgen agregó que el mismo Jesús la ha aconsejado. El Señor quiere que durante el rezo de esta plegaria, tanto el enfermo como quien intercede por él, se abandonen con confianza en las manos de Dios.

"¡Oh, Dios mío! El enfermo que se encuentra ante Ti ha venido a exponerte su voluntad, pidiéndote lo que juzga es para él la cosa más importante. Dios mío, infunde Tú en su corazón este convencimiento: ¡Lo importante es que gocemos de salud en el alma!.
¡Señor, que en todo se cumpla sobre él tu santa Voluntad! Si quieres su curación que se cure, pero si Tu voluntad es otra, que siga llevando su cruz.
También te pido por cuantos intercedemos por él: purifica nuestros corazones para hacernos dignos de transmitir, por nuestro medio, Tu divina misericordia.
Señor, protégelo y alivia sus penas. Que en él se cumpla Tu santa voluntad. Que por su medio sea revelado Tu Santo Nombre. Ayúdale a llevar con valentía su cruz".

Se recita tres veces el "Gloria"

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Alma de Cristo

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.
Amén.

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Sagrado Corazón

Yo Pecador

Yo confieso ante Dios Todopoderoso
y ante ustedes hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen,
a los Ángeles y a los Santos
y a ustedes hermanos, que intercedan por mí
ante Dios Nuestro Señor,
Dios Todopoderoso, tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la Vida Eterna,
Amén.

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Acto de Confianza en el Corazón de Jesús

Oh, Corazón de Jesús, Dios y Hombre verdadero, delicia de los Santos, refugio de los pecadores y esperanza de los que en Ti confían; Tú nos dices amablemente: Vengan a Mí; y nos repites las palabras que dijiste al paralítico: Confía, hijo mío, tus pecados te son perdonados, y a la mujer enferma: Confía, hija, tu fe te ha salvado, y a los Apóstoles: Confíen, Yo Soy, no teman.
Animado con estas palabras acudo a Ti con el corazón lleno de confianza, para decirte sinceramente y desde lo más íntimo de mi alma: Corazón de Jesús en Ti confío.
Sí, Corazón de mi amable Jesús, confío y confiaré siempre en tu bondad; y, por el Corazón de tu Madre, te pido que no desfallezca nunca esta confianza en Ti, a pesar de todas las contrariedades y de todas las pruebas que Tú quisieras enviarme, para que habiendo sido mi consuelo en vida, seas mi refugio en la hora de la muerte y mi gloria por toda la eternidad. Amén.

PRIMER VIERNES

Yo te prometo, en el exceso de la misericordia de mi corazón, que mi amor omnipotente concederá a todos los que comulguen los primeros viernes de mes, durante nueve meses consecutivos, la gracia de la penitencia final, y que no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, asegurándoles mi asistencia en la hora postrera.

¡Oh buen Jesús, que prometisteis asistir en vida, y especialmente en la hora de la muerte, a quien invoque con confianza vuestro Divino Corazón! Os ofrezco la comunión del presente día, a fin de obtener por intercesión de María Santísima, vuestra Madre, la gracia de poder hacer este año los nueve primeros viernes que deben ayudarme a merecer el cielo y alcanzar una santa muerte. Amén.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS VIERNES
Jesús mío, os doy mi corazón..., os consagro toda mi vida..., en vuestras manos pongo la eterna suerte de mi alma... y os pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de vuestras promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a veros y gozaros en el cielo. Amén.

SEGUNDO VIERNES
Les daré todas las gracias necesarias a su estado.
Jesús misericordioso, que prometisteis, a cuantos invoquen confiados vuestro Sagrado Corazón, darles las gracias necesarias a su estado: os ofrezco mi comunión del presente día para alcanzar, por los méritos e intercesión de vuestro Corazón Sacratísimo, la gracia de una tierna, profunda e inquebrantable devoción a la Virgen María.
Siendo constante en invocar la valiosa providencia de María, Ella me alcanzará el amor a Dios, el cumplimiento fiel de mis deberes y la perseverancia final. Amén.
Jesús mío, os doy...

TERCER VIERNES
Pondré paz en las familias. Bendeciré los lugares donde se venera la imagen de mi Corazón.
Jesús amantísimo, que prometisteis bendecir las casas donde se venera la imagen de vuestro Sagrado Corazón, yo quiero que ella presida mi hogar; os ofrezco la comunión del presente día para alcanzar por vuestros méritos y por la intercesión de Vuestra Santa Madre que todos y cada uno de los miembros de mi familia conozcan sus deberes; los cumplan fielmente y logren entrar en el cielo, llenas las manos de buenas obras.
¡Oh Jesús, que os complacéis en alejar de nuestro hogar las disensiones, las enfermedades y la miseria! Haced que, nuestra vida sea una no interrumpida acción de gracias por tantos beneficios. Amén.
Jesús mío, os doy...

CUARTO VIERNES
Seré su consuelo en todas las tribulaciones.
Jesús mío, que prometisteis consuelo a cuantos a Vos acuden en sus tribulaciones: os ofrezco mi Comunión del presente día para alcanzar de vuestro Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de vuestra Madre Santísima la gracia de venir al Sagrario a pedir fuerza y consuelo cuantas veces me visiten las penas. ¡Oh Jesús, oh María, consolad y salvad a los que sufren! ¡Haced que ninguno de sus dolores se pierda para el cielo! Amén.
Jesús mío, os doy…

QUINTO VIERNES
Derramaré copiosas bendiciones en todas sus empresas.
Jesús mío, que prometisteis bendecir los trabajos de cuantos invoquen confiados Vuestro Divino Corazón: os ofrezco la comunión del presente día para alcanzar por vuestra Santísima Madre la gracia de que bendigáis mis estudios..., mis exámenes..., mi oficio..., y todos los trabajos de mi vida.
Renuevo el inquebrantable propósito de ofreceros cada mañana al levantarme, y por mediación de la Santísima Virgen, las obras
y trabajos del día..., y de trabajar con empeño y constancia para complaceros y alcanzar en recompensa el cielo. Amén.
Jesús mío, os doy...

SEXTO VIERNES
Los pecadores hallarán en mi Corazón un océano de misericordia.
Sagrado Corazón de Jesús, siempre abierto a los pecadores arrepentidos: os ofrezco la comunión del presente día para alcanzar por vuestros méritos infinitos y por los de vuestra Santísima Madre la conversión de cuantos obran mal. Os suplico, ¡buen Jesús!, inundéis su corazón de un gran dolor de haberos ofendido. Haced que os conozcan y os amen. Dispensadme la gracia de amaros más y más y en todos los instantes de mi vida, para consolaros y reparar la ingratitud de quienes os olvidan. Amén.
Jesús mío, os doy…

SÉPTIMO VIERNES
Las almas tibias hallarán fervor. Las almas fervorosas llegarán presto a la perfección.
Sin vuestro auxilio, Jesús mío, no podemos avanzar en el camino del bien. Señor, por mediación de la Virgen María, os ofrezco la comunión de este día para que avivéis en mi alma el amor a vuestro Corazón Sagrado y concedáis este amor a cuantos no lo sienten. Ayudado de vuestra divina gracia lucharé, Señor, para que cada semana..., cada mes..., avance un poco en la virtud que más necesito. Amén.
Jesús mío, os doy…

OCTAVO VIERNES
Daré a cuantos trabajan por la salvación de las almas el don de ablandar los corazones más endurecidos.
Sagrado Corazón de Jesús, que prometisteis inspirar a los que trabajan par la salvación de las almas aquellas palabras que consuelan, conmueven y conservan los corazones; os ofrezco mi comunión de hoy para alcanzar, mediante la intercesión de María Santísima, la gracia de saber consolar a los que sufren y la gracia de volver a Vos, Señor, a los que os han abandonado.
¡Dulce Salvador mío, concededme y ayudadme a salvar almas! ¡Son tantos y tantos los desgraciados que empujan a los demás por el camino del vicio y del infierno! Haced, Señor, que emplee toda mi vida en hacer mejores a los que me rodean y en llevarlos conmigo al cielo. Amén.
Jesús mío, os doy...

NOVENO VIERNES
Guardaré recuerdo eterno de cuanto un alma haya hecho a mayor gloria de mi Corazón. Los que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, de donde no será borrado.
Os ofrezco, Jesús mío, la Comunión del presente día para alcanzar la gracia de saber infundir en el alma de cuantos me rodean ilimitada confianza en vuestro Corazón Divino. Dadme cuanto necesito para llevar a Vos a los que luchan..., a los que lloran..., a los caídos..., a los moribundos... Y dignaos, ¡oh Jesús!, escribir hoy mi nombre en vuestro Corazón y decir a los ángeles que rodean vuestro Tabernáculo: "Este nombre es el de un devoto que, amándome mucho, quiere consolarme del olvido e ingratitud de tantos hombres." Amén.
Jesús mío, os doy…

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Oración para todos los días

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu, y todo será creado. Y renovarás la faz de la tierra.

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Oración al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo;
Padre amoroso del pobre,
don en, en tus dones, espléndido;
luz que penetra las almas,
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma
descanso de nuestro esfuerzo;
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego;
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo tu mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.
Amén.

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Espiritu

 

Saludo a la Bienaventurada Virgen María

Salve, Señora, santa Reina,
santa Madre de Dios, María,
que eres virgen hecha iglesia
y elegida por el santísimo Padre del cielo,
a la cual consagró Él con su santísimo amado Hijo
y el Espíritu Santo Paráclito,
en la cual estuvo y está toda la plenitud
de la gracia y todo bien.
Salve, palacio suyo;
salve, tabernáculo suyo;
salve, casa suya.
Salve, vestidura suya;
salve, esclava suya; salve,
Madre suya y todas vosotras,
santas virtudes,
que sois infundidas por la gracia
e iluminación del Espíritu Santo
en los corazones de los fieles,
para que de infieles hagáis fieles a Dios.

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Saludo a las Virtudes

¡Salve, reina sabiduría!,
el Señor te salve con tu hermana la santa pura sencillez.
¡Señora santa pobreza!,
el Señor te salve con tu hermana la santa humildad.
¡Señora santa caridad!,
el Señor te salve con tu hermana la santa obediencia.
¡Santísimas virtudes!,
a todas os salve el Señor, de quien venís y procedéis.
No hay absolutamente ningún hombre
en el mundo entero que pueda tener una de vosotras
si antes él no muere.
El que tiene una y no ofende a las otras, las tiene todas.
Y el que ofende a una,
no tiene ninguna y a todas ofende.
Y cada una confunde a los vicios y pecados.
La santa sabiduría confunde a Satanás y todas sus malicias.
La pura santa sencillez confunde
a toda la sabiduría de este mundo
y a la sabiduría del cuerpo.
La santa pobreza confunde a la codicia
y avaricia y cuidados de este siglo.
La santa humildad confunde a la soberbia
y a todos los hombres que hay en el mundo,
y igualmente a todas las cosas que hay en el mundo.
La santa caridad confunde a todas las tentaciones diabólicas
y carnales y a todos los temores carnales.
La santa obediencia confunde
a todas las voluntades corporales y carnales,
y tiene mortificado su cuerpo
para obedecer al espíritu y para obedecer a su hermano,
y está sujeto y sometido a todos los hombres que hay en el mundo,
y no únicamente a solos los hombres,
sino también a todas las bestias y fieras,
para que puedan hacer de él todo lo que quieran,
en la medida en que les fuere dado desde arriba por el Señor.

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Alabanzas del Dios Altísimo

Tú eres santo, Señor Dios único,
que haces maravillas .
Tú eres fuerte, tú eres grande, tú eres altísimo,
tú eres rey omnipotente, tú, Padre santo,
rey del cielo y de la tierra.
Tú eres trino y uno, Señor Dios de dioses,
tú eres el bien, todo el bien, el sumo bien,
Señor Dios vivo y verdadero.
Tú eres amor, caridad;
tú eres sabiduría, tú eres humildad, tú eres paciencia,
tú eres belleza, tú eres mansedumbre,
tú eres seguridad, tú eres quietud,
tú eres gozo, tú eres nuestra esperanza
y alegría, tú eres justicia,
tú eres templanza, tú eres toda nuestra riqueza a satisfacción.
Tú eres belleza, tú eres mansedumbre;
tú eres protector, tú eres custodio y defensor nuestro;
tú eres fortaleza , tú eres refrigerio.
Tú eres esperanza nuestra, tú eres fe nuestra, tú eres caridad nuestra,
tú eres toda dulzura nuestra, tú
eres vida eterna nuestra: Grande y admirable Señor,
Dios omnipotente, misericordioso Salvador.

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Consolación en la Angustia

Señor, Señor. No puedo más.
Vengo de una larga noche;
estoy saliendo de las aguas saladas. Ten piedad.
La soledad es una alta muralla
que me cierra todos los horizontes.
Levanto los ojos y no veo nada.

Mis hermanos me dieron la espalda y se fueron.

Todos se fueron.
Mi compañía es la soledad;
mi alimento la angustia.
No quedan rosas. Todo es luto.
¿Dónde estás, Padre mío?
Una cruel agonía se me ha detenido, congelada,
en lo hondo de las entrañas.

Dame la mano, Padre; apriétamela;
sácame de este negro calabozo.
No me cierres la puerta, por favor, que estoy solo.
¿Por qué callas? Mis gritos Llenaron la noche,
pero Tú permaneces sordo y mudo.

Despierta, Padre mío.
Dame una señal, siquiera una, de que vives,
de que me amas, de que estás aquí, ahora, conmigo.
Mira que el miedo y la noche
me rondan como fieras,
y sólo me quedas Tú, como única defensa
y baluarte.

Pero yo sé que la aurora volverá,
y me consolarás de nuevo,
como una madre consuela a su niño pequeño;
y la armonía cubrirá los horizontes,
y ríos de consolación correrán por mis venas.

Regresarán mis hermanos a mi presencia,
y habrá de nuevo espigas y estrellas;
el aire se henchirá de alegría
y la noche de canciones,
y mi alma cantará eternamente tu misericordia,
porque me has consolado.

Gracias, Padre mío. Así sea.

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Oraciones de Matrimonio

Oración de los Esposos

Señor, Padre santo, Dios omnipotente y eterno, te damos gracias y bendecimos tu santo Nombre: tú has creado al hombre y a la mujer para que el uno sea para el otro ayuda y apoyo. Acuérdate hoy de nosotros. Protégenos y concédenos que nuestro amor sea entrega y don, a imagen de Cristo y de la Iglesia. Ilumínanos y fortalécenos en la tarea de la formación de nuestros hijos, para que sean auténticos cristianos y constructores esforzados de la ciudad terrena. Haz que vivamos juntos largo tiempo, en alegría y paz, para que nuestros corazones puedan elevar siempre hacia ti, por medio de tu Hijo en el Espíritu Santo, la alabanza y la acción de gracias. Amén.

Oración en el aniversario del Matrimonio

Oh Dios, Señor del universo, que al principio creaste al hombre y a la mujer e instituiste el vínculo conyugal; bendice y confirma nuestro amor, para que expresemos siempre en nuestra vida el sacramento que celebramos en la fe. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Unidad en el matrimonio

Señor,
y sucedió una vez
que sobre la tierra desnuda y virgen
brotó de improviso
una flor hecha de nieve y fuego.
Fue llama que extendió un puente de oro
entre las dos riberas,
guirnalda que engarzó para siempre
nuestras vidas y nuestros destinos.
Señor, Señor, fue el amor con sus prodigios,
ríos, esmeraldas e ilusiones.
¡Gloria a Ti, horno incandescente de amor!

Pasó el tiempo,
y en el confuso esplendor de 1os años
la guirnalda perdió frescor,
y la escarcha
envolvió a la llama por sus cuatro costados;
la rutina, sombra maldita, fue invadiendo,
sin darnos cuenta, y penetrando
todos los tejidos de la vida.
Y el amor comenzó a invernar.

Señor, Señor, fuente de amor;
dobladas las rodillas
desgranamos ante Ti nuestra ardiente súplica:
Sé Tú en nuestra casa
lámpara y fuego,
pan, piedra y rocío,
viga maestra y columna vertebral.
Restaña las heridas cada noche
y renazca el amor cada mañana
como fresca primavera.
Sin Ti nuestros sueños rodarán por la pendiente.
Sé Tú para nosotros escarlata de fidelidad,
espuma de alegría, y garantía de estabilidad.
Mantén, Señor, alta como las estrellas,
en nuestro hogar la llama roja del amor,
y la unidad, como río caudaloso, recorra e irrigue
nuestras arterias por los días de los días.

Sé Tú, Señor Dios, el lazo de oro que mantenga
nuestras vidas
incorruptiblemente entrelazadas hasta la
frontera final
y más allá. Así sea.

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Oraciones por los Hijos

Señor, ilumina la mente de nuestros hijos para que conozcan el camino que tú has querido para ellos, para que te puedan dar gloria y alcancen la salvación. Sostenlos con tu fuerza, para que alienten en su vida los ideales de tu Reino. Ilumínanos también a nosotros, sus padres, para que les ayudemos a reconocer su vocación cristiana y a realizarla generosamente, colaborando con tus inspiraciones interiores. Amén.

Oración por la Vocación de los Hijos

Señor, te pido por las vocaciones de mis hijos, que sea cual sea la que hayas determinado para cada uno de ellos, obtengan la gracia de descubrirla y aceptarla conforme a tu voluntad, y se entreguen dócil y generosamente a él, cumpliendo fielmente los deberes que la misma les imponga.

Oración en la espera de los Hijos

Oh Señor, Padre nuestro, te damos gracias por el don maravillosa con el cual nos haces partícipes de tu divina paternidad. En este tiempo de espera, te pedimos: protege este hijo nuestro, lleno aún de misterio, para que nazca sano a la luz del mundo y al nuevo nacimiento del bautismo. Madre de Dios, a tu corazón maternal confiamos nuestro hijo. Amén

Nació un Hijo

Llegó,
y la casa se llenó de fragancia.
Parece primavera.
En Ti, Padre Santo, hontanar de toda paternidad,
en Ti están todas nuestras fuentes.
Nos has enviado un regalo
deseado y soñado:
un niño ha llegado al banquete de la fiesta.
¡Sea bienvenido!

¿Con qué palabras te daremos gracias,
Señor de la vida, con qué palabras?
Gracias por sus ojos y sus manos,
gracias por sus pies y su piel,
gracias por su cuerpo y su alma.

En tus manos de ternura lo depositamos
para que lo cuides y lo mimes
y lo llenes de dulzura.

Padre Santo y querido, pon un ángel a su lado
para que cierre el paso a la enfermedad y todo mal,
y lo guíe por el sendero de salud y bienestar.
El Bien, la Paz, y la Bendición
lo acompañen por todos los días de su vida.
Amén.

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Oración de la esperanza

Señor,
una vez más estoy delante de tu Misterio.
Estoy constantemente envuelto
en tu Presencia
que tantas veces se torna en ausencia.
Busco tu Presencia
en la ausencia de tu Presencia.

Echando una mirada al inmenso mundo
de la tierra de los hombres,
tengo la impresión
de que muchos ya no esperan en Ti.
Yo mismo hago mis planes, trazo mis metas
y pongo las piedras de un edificio
del cual el único arquitecto
parezco ser yo mismo.

Hoy día los hombres somos, muchas veces,
unas criaturas que nos constituimos
en esperanza de nosotros mismos.
Dame, Señor, la convicción más profunda
de que estaré destruyendo mi futuro
siempre que la esperanza en Ti
no estuviere presente.

Haz que comprenda profundamente que,
a pesar del caos de cosas que me rodea,
a pesar de las noches que atravieso,
a pesar del cansancio de mis días,
mi futuro está en tus manos
y que la tierra que me muestras
en el horizonte de mi mañana
será más bella y mejor.

Deposito en tu Misterio mis pasos y mis días
porque sé que tu Hijo
y mi Hermano
venció la desesperanza
y garantizó un futuro nuevo
porque pasó de la muerte a la vida.

Amén.

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Oración de la Fe

Yo creo, Señor; en Ti
que eres la Verdad Suprema.
Creo en todo lo que me has revelado.
Creo en todas las verdades
que cree y espera mi Santa Madre
la Iglesia Católica y Apostólica.
Fe en la que nací por tu gracia,
fe en la que quiero vivir y luchar
fe en la que quiero morir.

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Oración de la mañana

Señor, en el silencio de este día que nace,
vengo a pedirte paz,
sabiduría y fuerza.
Hoy quiero mirar el mundo con ojos llenos
de amor; ser paciente,
comprensivo, humilde, suave y bueno.
Ver detrás de las apariencias a tus hijos,
como los ves Tú mismo,
para, así, poder apreciar
la bondad de cada uno.
Cierra mis oídos a toda murmuración,
guarda mi lengua de toda
maledicencia, que sólo los pensamientos
que bendigan permanezcan en mí.
Quiero ser tan bien intencionado y justo
que todos los que se
acerquen a mí, sientan tu presencia.
Revísteme de tu bondad, Señor,
y haz que durante este día,
yo te refleje. Amén.


Plegaria para la noche

Padre mío, ahora que las voces se silenciaron y los clamores se apagaron, aquí al pie de la cama mi alma se eleva hasta a Ti para decirte:

Creo en Ti, espero en Ti, te amo con todas mis fuerzas. Gloria a Ti, Señor.

Deposito en tus manos la fatiga y la lucha, las alegrías y desencantos de este día que quedó atrás.

Si los nervios me traicionaron, si los impulsos egoístas me dominaron, si di entrada al rencor o a la tristeza, ¡perdón, Señor! Ten piedad de mí.

Si he sido infiel, si pronuncié palabras vanas, si me dejé llevar por la impaciencia, si fui espina para alguien, ¡perdón, Señor! No quiero esta noche entregarme al sueño sin sentir sobre mi alma la seguridad de tu misericordia, tu dulce misericordia enteramente gratuita, Señor.

Te doy gracias, Padre mío, porque has sido la sombra fresca que me ha cobijado durante todo este día. Te doy gracias porque -invisible, cariñoso, envolvente- me has cuidado como una madre, a lo largo de estas horas.

Señor, a mi derredor ya todo es silencio y calma. Envía el ángel de la Paz a esta casa. Relaja mis nervios, sosiega mi espíritu, suelta mis tensiones, inunda mi ser de silencio y serenidad.

Vela sobre mí, Padre querido, mientras me entrego confiado al sueño, como un niño que duerme feliz en tus brazos.

En tu nombre, Señor, descansaré tranquilo.

Así sea.

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